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El Cono Sur de infinitas posibilidades- Parte I

El Cono Sur de infinitas posibilidades- Parte I

Wednesday, 8 de February de 2017

Un ingeniero coge la carretera para conocer cada pulgada del camino entre Belo Horizonte y Patagonia - y cuenta su aventura en exclusiva

El Cono Sur es el nombre que le damos al l triángulo geográfico formado por Chile, Argentina, Uruguay y el sur de Brasil – regiones con características geopolíticas similares. El extremo sur de este triángulo, que ocupa aproximadamente la mitad del área, se llama Patagonia, con un paisaje asombroso y mucho viento, que incluye el sur de Chile y Argentina. Es uno de los monumentos más importantes del mundo y el destino de muchos amantes de la naturaleza.

Uno de estos aventureros (aunque no se defina como tal) es el ingeniero mecánico Eduardo Lages de 50 años. Lages trabajó durante casi 24 años en polo automotriz Fiat en Betim (MG), retirándose en el 2010 para trabajar en marketing y seguir su pasión: el ciclismo. El año pasado él quería “apenas” viajar en bici por Patagonia, pero terminó por embarcarse en una aventura mucho más completa. “Podría haber tomado un vuelo hasta Argentina o Chile, definido el itinerario, alquilado un coche, reservado hoteles y listo. Pero cuando uno empieza a buscar y empieza a ver el Google Maps, uno se da cuenta que el camino entre Belo Horizonte y el extremo sur del continente tiene mucho más que “sólo” Patagonia…”.

En vez de ir volando, decidió ir en carro para disfrutar de cada “wow” que pudiera existir en el camino. “Fueron casi 14.000 km, que hice en un poco más de 30 días. Para un período y una distancia tan largos es difícil planificar todo: el camino, ¿dónde dormir?, ¿cuánto tiempo debo permanecer en cada lugar?, ¿qué ver y hacer?, ¿qué llevar? … Empieza la planificación y uno se da cuenta de inmediato que lo mejor es soltarse y simplemente ir “, aconseja. “De todos modos, algunas cosas había que garantizar: la documentación para moverse entre países, un GPS actualizado, una memoria USB con música, maletas y, por supuesto, mi compañera: la bici”. ¿Qué coche sería ideal para hacer este viaje? Me pregunté. “Me decidí entonces por la pick-up Fiat Toro, modelo del año, versión diesel 4×4 completo, amablemente cedida por la fábrica. Como iba recorrer por diferentes tipos de terrenos, altitudes, temperaturas y humedad, esa camioneta era perfecta “, dice. “Necesitaba un vehículo de respeto. Después de todo, sería como vivir un mes en el carro”.


Eduardo en la frontera de los lagos Nahuel Huapi y Moreno. Bariloche, Argentina

Al regresar, Lages se ofreció a compartir esta experiencia con nosotros. “Considero que es un viaje imperdible por eso quiero compartir aquí mi aventura, para animar a más y más gente a conocer esta parte del mundo. ¡La diversidad de la fauna, la flora, el clima, los desiertos y la comida son increíbles y los colores de la vegetación, el suelo y el agua son espectaculares! Si no se anima a disfrutar todo de una vez, como lo hice yo, también vale la pena planificar visitas más específicas y conocer lo que considere más interesante. Ir en avión es práctico y uno ve muchos paisajes desde arriba, pero me perdería mucho. Prefiero ver Patagonia en vez del asiento delante de mí”.

En las próximas semanas, usted acompañará las descubiertas de Eduardo que lo dejarán boquiabierto a cada foto. La aventura empezó en Belo Horizonte, pasando por Sao Paulo, haciendo una parada en Santa Catarina y siguiendo hacia abajo hasta Uruguay, la Patagonia argentina y la Patagonia chilena. El regreso fue por un camino diferente del de la ida, por supuesto. Cuando lleguemos al final de este viaje, en cuatro semanas, es muy probable que quiera emprender la misma, entonces ¡prepárese! ¿Vamos?

Parte I – Brasil y Uruguay

Cuando cogí la camioneta Toro en el polo automotriz Fiat en Betim (MG), pensé: la bici irá allí en la palangana o caja, oculta debajo el capó, así el asiento trasero queda libre para dormir, de ser necesario. De hecho, dormí: 3 noches ó 10% de la duración del viaje!

Salí de BH, pasé por Sao Paulo y seguí por el interior de Paraná hasta Santa Catarina. Fui directamente a la región de la sierra porque soñaba en ir por algunos lugares muy recomendados, empezando por el Circuito Valle Europeo.

1. Circuito Valle Europeo – Santa Catarina

Varias ciudades componen este itinerario, lo cual es muy interesante y tiene una fuerte influencia de los inmigrantes europeos. Pomerode, Timbó, Indaial, Rodeo, Doctor Pedrinho, Alto Cedros y Palmeiras son algunos ejemplos. El viaje se puede dividir en etapas, para no cansarse mucho y tener tiempo para ver el área en detalle. Y la topografía ayuda mucho porque el sitio es relativamente plano, excepto por el tramo entre Rodeo y Doctor Pedrinho, considerado como la parte alta del circuito. La ciudad vecina de Blumenau también merece una visita. Tuve suerte: ¡estaba empezando Oktoberfest!

El gran destaque es que esas ciudades están conectadas por caminos de tierra bien marcados y frecuentados por cicloturistas. Santa Catarina es sin duda uno de los estados donde más se utiliza la bicicleta como medio de transporte para el turismo y el deporte. Me quedé impresionado.

Un consejo: Usted puede reducir su equipaje y no llevar su bicicleta, ya que se alquilan “bike” en las tiendas para que los turistas puedan viajar por el circuito. En la ciudad de Timbó, por ejemplo, es fácil encontrar ese tipo de apoyo. Algunas posadas y hoteles también ofrecen bicicletas para recorrer la ciudad. Pero son modelos más sencillos, que no aconsejo para toda la ruta, ya que las carreteras no están pavimentadas.


Punto inicial de la ruta del circuito Valle Europeo de Ciclismo Circuito Timbó, Santa Catalina

2. Cierras de Santa Catarina

Mi punto de apoyo fue la pequeña ciudad de Urubici. Un lugar tranquilo, pero con una estructura interesante de posadas, restaurantes y bares. Vale la pena comer la trucha que es muy típica en esta zona que también produce manzanas. Cerca de Urubici, vale la pena escalar los 17 km hasta la cima de la colina de la iglesia, o Morro da Pedra Furada (el morro de la piedra hueca). En coche, motocicleta o bicicleta, llegar a lo alto de la montaña es gratificante. La vista es maravillosa. Un aviso a los ciclistas: ¡entrénense antes de enfrentar la subida! Y un aviso a todos: es necesario inscribirse y recoger la autorización en el centro de Urubici antes de partir hacia la colina. Hay una barrera de auge para controlar la entrada limitada de turistas a cada día.


Cima del morro da Igreja , conocido como el Morro da Pedra Furada (la piedra hueca), lo que se ve en la imagen. Urubici, Santa Catalina

La diferencia de temperatura entre el pie de la cordillera y la parte alta es bastante grande. Empecé a pedalear con 18 grados y en la parte superior la temperatura estaba a 5 grados. Vi un vídeo grabado en invierno donde había nieve y hielo por todas partes.

Después de esa montaña está la bajada de la Serra do Corvo Branco: un tramo sinuoso, no pavimentado, con vistas impresionantes. Fue en ese punto del viaje que la camioneta Toro empezó a mostrar la versatilidad.

Más adelante está la ciudad de Lauro Muller. Es la base para subir los 24 kilómetros hasta la cumbre de la famosa y maravillosa Serra do Rio do Rastro. Reducto de ciclistas de Brasil y del mundo – es todo un reto pedalear esas rampas y curvas. Al principio es más tranquilo, pero hay una pendiente significativa en los últimos 10 kilómetros. En el camino se puede admirar el bosque, una cascada y la propia carretera y sus curvas minúsculas allá abajo. Al final hay un mirador, un complejo turístico precioso y un restaurante. Todo muy organizado (y lleno de turistas, especialmente ciclistas). Oí decir que algunas agencias y bikeshops organizan la subida en grupos. El día que subí, me encontré con un grupo enorme de españoles divirtiéndose con las bicicletas alquiladas. ¡Montañas tan sensacionales como éstas, sólo las había visto en Europa!

Desde lo alto regresé a Lauro Muller. Pero si desea continuar, el camino va en la dirección a Sao Joaquín, un destino imperdible en invierno para los amantes de la nieve. Pero también está la famosa Cascada pirata, además de algunas haciendas productoras de vino. El regreso es pura alegría, ya que es un descenso largo y divertido. Pero cuidado: las curvas cerradas con agua minadas por todas partes pueden ser traicioneras…


Camino de la Sierra do Rio do Rastro, famoso por sus curvas y su inclinación. Lauro Muller, Sierra de Santa Catarina

3. Uruguay

Al salir de Santa Catarina, opté por bajar por Rio Grande do Sul a lo largo del litoral. Después de un día en Torres, una playa bonita y bien estructurada con un montón de opciones, llegué a São José do Norte. A partir de ahí hasta Río Grande hay un ferry que tarda 20 minutos. Pero me quedé 4 horas en la cola para subir al barco, y parece que siempre es así.

De Rio Grande hasta Chuí, la última ciudad brasileña en esta dirección, son 240 km. En el camino me sorprendió el tamaño de la estación ecológica de Taim, uno de los mayores ecosistemas en Brasil. ¡Aquellos campos inundados son impresionantes! Hay muchas señales que indican la presencia de animales sueltos que cruzan la carretera. ¡Y de hecho, los hay!

Entrando en Uruguay, uno se da cuenta de inmediato la diferencia: las carreteras son buenas, cruzan varias haciendas y campos, las granjas tienen el césped muy verde, todo muy bien cuidado. Di la vuelta al país también por el litoral.


Tramo de carretera que conecta Montevideo a Colonia, Uruguay

Un consejo: Si va de carro, entre al Uruguay con el tanque lleno, ya que el combustible allí es demasiado caro (como Gilberto Leal también lo notó).

Como el país es pequeño, ¡con el tanque lleno uno se divierte! Y después repone en Argentina, donde el precio del combustible baja de nuevo. 😉

Punta del Este, con sus playas y restaurantes, y Montevideo valen la pena visitar. Pero el gran destaque es la bucólica Colonia del Sacramento, Patrimonio Cultural de la Humanidad. Me recuerda algunas ciudades históricas brasileñas como Tiradentes y Paraty. Hay mucha gente circulando a pie con los bares y restaurantes siempre llenos. La mayoría de los restaurantes ofrecen carne como destaque. ¿Sabe esas pequeñas ciudades muy animadas? Pues bien…

A partir de ahí, al otro lado del Río de la Plata, en el barco que llaman Buquebus se llega a Buenos Aires. Compre el billete en la estación del puerto que es muy limpia y organizada. Son 45 minutos de viaje en un barco bastante cómodo y el coche va en la parte inferior.

También existe la opción de cruzar hasta Argentina a partir de Montevideo. El Buquebus se tarda aproximadamente 1h30, pero es mucho más simpático rodar 180 kilómetros hasta Colonia y partir de allí!


Escultura Mano de Punta del Este. Playa Brava, Punta, Uruguay

4. Argentina

En el siguiente capítulo de nuestra serie sobre el viaje de Eduardo Lages hasta el Cono Sur, él nos cuenta sobre el lado argentino de la ruta. Las aventuras y las fotos son tan imperdibles como el viaje. ¡Nos vemos allá! o/

 

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