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“La industria automovilística necesita unirse a los gigantes de la tecnología”

“La industria automovilística necesita unirse a los gigantes de la tecnología”

Thursday, 15 de February de 2018

En la segunda parte de su discurso en Trento, Italia, Sergio Marchionne, CEO de la FCA, habla de los vehículos autónomos y de cómo está preparando al grupo “para la próxima revolución”

Además de las perspectivas sobre los autos eléctricos, la segunda parte que quiero abordar es la de los vehículos autónomos. Hay muchos beneficios en este camino, incluyendo mejoras en la seguridad, reducción (o eliminación) de accidentes causados por error humano, reducción de tráfico, más tiempo libre y un nuevo nivel de independencia y calidad de vida para las personas mayores y aquellas con discapacidad, a través de la ampliación de la movilidad individual.

De acuerdo con el Centro de Control y Prevención de Enfermedades de los  Estados Unidos, treinta personas mueren todos los días en las carreteras norteamericanas en accidentes que involucran a conductores bajo el efecto del alcohol. Esto se traduce en una muerte a cada 51 minutos y un costo anual de más de 59 mil millones de dólares debido a accidentes relacionados con el abuso de alcohol.

Otro estudio estima que, en promedio, casi dos horas de tiempo adicional por día estarían disponibles para realizar otras tareas si no estuviéramos al volante. Muchos están trabajando para hacer los beneficios de esta tecnología una realidad: no sólo los fabricantes de automóviles, sino también revolucionarios externos, incluyendo algunos de los gigantes de la tecnologia.

Hay dos enfoques diferentes para el desafío del desarrollo de vehículos autónomos. El primero, que podríamos llamar “evolutivo”, consiste en una evolución progresiva por los cinco niveles de autonomía, que van desde la no automatización a un vehículo completamente autónomo. Ignorar la progresión y trabajar directamente con vehículos totalmente autónomos es otro enfoque, “revolucionario”.

En la FCA, creemos que el enfoque adecuado es una combinación de los dos.

Por un lado, estamos realizando nuestro propio desarrollo de tecnologías evolutivas; por otro, estamos trabajando en un proyecto revolucionario con Google para acelerar el proceso de aprendizaje relacionado con la automatización total. Los ingenieros de la FCA y Waymo – el proyecto automotriz de vehículos autónomos de Google – trabajaron juntos en el último año para integrar la tecnología de conducción autónoma en minivans híbridos Chrysler Pacifica.

Hay muchas predicciones sobre cuándo y cuán rápido lograremos alcanzar una dirección autónoma total. Frost & Sullivan prevé que en los próximos ocho años, los vehículos con sistemas semiautónomos podrían llegar a seis millones de unidades al año en Europa y Estados Unidos, mientras que la flota de vehículos totalmente autónomos sería de menos de 100 mil unidades al año. McKinsey calcula que los vehículos totalmente autónomos corresponderán a una parte del 0 al 15% del mercado hasta 2030, en gran parte dependiendo de la resolución de factores externos como cuestiones reglamentarias y legales, además del costo.

Creemos que la conducción totalmente autónoma surgirá en los próximos cinco años y que a medio plazo los sistemas avanzados de asistencia a conductores, desempeñarán un papel crucial en la preparación de las autoridades reguladoras, los consumidores y las corporaciones para la realidad de vehículos autónomos.

A lo largo de los últimos 50 años, la industria automotriz mundial ha pasado por crisis económicas y financieras, debido a la intensificación de regulaciones y una mala gestión. Fue subyugada, se enfrentó a la quiebra y tuvo sus puntos de referencia tradicionales cada vez más destruidos. Las automotrices que lograron sobrevivir lo hicieron porque cambiaron su modelo. Sin embargo, todo esto parece ser un juego infantil en comparación con la revolución que enfrentamos hoy.

 

Legenda: Marchionne y el rector de Università di Trento, Paolo Collini, durante un evento que le concedió el título honorario de Doctor en Ingeniería Mecatrónica al CEO de Fiat Chrysler Automobiles. (foto: Giovanni Cavulli / Unitrento) En lo alto, la minivan híbrida Pacifica, fruto de la asociación entre la FCA y Google (foto: FCA US Media)

Legenda: Marchionne y el rector de Università di Trento, Paolo Collini, durante un evento que le concedió el título honorario de Doctor en Ingeniería Mecatrónica al CEO de Fiat Chrysler Automobiles. (foto: Giovanni Cavulli / Unitrento) En lo alto, la minivan híbrida Pacifica, fruto de la asociación entre la FCA y Google (foto: FCA US Media)

La combinación de estos dos principales impulsores de la innovación – la conducción autónoma y la electrificación (enlace ao texto anterior) – resultará en un cambio  completo de paradigmas que transformará el transporte como lo conocemos. En algunos años, los conjuntos de motor y transmisión – que pasaron a ser una de las principales competencias que sobraron – serán eliminados como diferencial para las marcas del mercado de masas. Además, “intrusos” bien capitalizados y los nuevos entrantes, están preparados para desempeñar un papel revolucionario en el sector. La presión de estos revolucionarios será implacable.

Especialmente en el mundo automotriz, que tradicionalmente ha sido conservador y lento para reaccionar. Lo que está pasando ahora ya lo vimos en otros sectores -como el del turismo, la música y hasta en el mundo político- donde los modelos tradicionales fueron lanzados en crisis por nuevos entrantes, nuevos intermediarios y nuevas plataformas. En los días actuales, la industria automotriz se encuentra en medio de una transformación radicalmente similar.

Cuando este proceso de desintermediación alcance un círculo completo, dejará a las automotrices expuestas a algunas preguntas existenciales muy básicas: ¿Qué somos y qué exactamente le ofrecemos a los clientes? ¿Hay algún valor asociado a una marca? ¿Por qué los clientes deberían importarse? Hay pocas marcas lo suficientemente fuertes que probablemente no se verán afectadas, o serán parcialmente afectadas por esta revolución tecnológica.

Me refiero a marcas como Alfa Romeo y Maserati, cuya esencia es la propia experiencia de conducir. También hablo de Jeep, una marca que siempre representó libertad y aventura, incluyendo su capacidad off-road insuperable. Y me refiero, por supuesto, a marcas como Ferrari, que significa todo en la emoción de la experiencia de conducir. En el mercado de masas, sin embargo, una marca ya no tendrá la misma importância.

En el diseño, la ingeniería y la construcción de un vehículo eléctrico, la montadora  en sí no tendrá un papel significativo de valor agregado, pues comprará baterías y motores eléctricos de proveedores externos. De la misma forma, para un pasajero en un vehículo autónomo, el sistema de propulsión se vuelve algo más o menos irrelevante. Al mismo tiempo, el desarrollo y la ejecución de los algoritmos que gobiernan el proceso autónomo de conducción, exigen habilidades que actualmente no forman parte del ADN de las montadoras. Más importante aún, probablemente podrán ser desarrollados más rápidamente y de manera superior por “intrusos”.

A pesar de la crónica ineficiencia económica del sector automotriz en los últimos treinta y pocos años, nuestra propia existencia nunca ha sido amenazada por la innovación. Desde el inicio de la era motorizada, la industria automotriz ha logrado controlar su propio destino. Claro está que hemos sido sometidos a reglamentaciones; las emisiones y la seguridad asumieron un papel cada vez más importante en los negócios.

También hemos sido afectados por las consecuencias de nuestras propias elecciones inadecuadas. Morimos y resucitamos muchas veces, como consecuencia de malas decisiones de negocios, de negligencia al no intervenir de manera preventiva lo suficiente en procesos no económicos; y al negarnos a renunciar a nuestra independencia con el fin de reducir los costos de ejecución de lo que hacemos, simplemente por cuestiones de ego.

Pero fueron los resultados de nuestras elecciones.

Fuimos responsables por nuestro fracaso, así como somos responsables de nuestro propio renacimiento. A pesar de todo, nunca hemos sufrido amenazas de afuera. Ahora, estamos sufriendo con la velocidad de la innovación, de la transformación y de la revolución que están reescribiendo las reglas sobre el compromiso de la industria automotriz. En los días actuales, la competencia incluye a las empresas que vienen de fuera de la industria y están adoptando fórmulas completamente diferentes para tener éxito.

Una nueva e inmensa frontera se está abriendo delante de nosotros, pero la transición será dolorosa para muchos. El más grande error que podemos cometer es el de imaginar que la capacidad histórica de sobrevivir es cualquier garantía de futuro. No sabemos exactamente cuánto tiempo tardará el proceso. De hecho, no sabemos quién deseará estos nuevos vehículos o cuánto costarán. No sabemos cuánto tardará en desarrollarse la infraestructura necesaria. Tampoco no sabemos el papel que los gobiernos de todo el mundo desempeñarán en el futuro al promover la adopción de vehículos eléctricos o al redactar las reglas para vehículos autónomos.

Sin embargo, algo está claro: el cambio está llegando.

Se está acercando rápidamente. Alcanzará todas las áreas del sector. Y será devastador. El mercado nos ha presentado una variedad de opciones. Podemos intentar formar parte del Valle del Silicio. Podemos decidir el nivel de interfaz a establecer con los intrusos. Podemos apostar por uno o más revolucionarios e incluso adquirir uno de ellos esperando que se convierta en la apuesta correcta y genere miles de millones en valor o desperdicie miles de millones y nos lleve directamente a la quiebra. Podemos elegir la consolidación, el intercambio de conocimiento técnico, la inversión y el riesgo con otra gran montadora.

Algunas de estas alternativas pueden no ser viables. Pero ahora más que nunca necesitamos estar abiertos a todas las alternativas. No podemos engañarnos creyendo que podremos sustituir o alejar a los gigantes de la tecnología. Necesitamos estar atentos a estos intrusos, incluso recibirlos y beneficiarnos de sus conocimientos. En la FCA, durante los últimos trece años y medio, nos hemos estado preparando todos los días.

Ya pasamos por dificultades y aprendimos a vivir con la incertidumbre. Estamos listos para manejar cualquier cosa. Si hay algo que nos hace diferente es el compromiso de siempre ver el futuro y lo desconocido como una oportunidad y acoger el desafío de lo nuevo. Nuestro liderazgo está compuesto por hombres y mujeres que comprenden la necesidad de vivir una cultura de cambio. No dudamos ante la idea de que las tecnologías revolucionarias están remodelando el ambiente competitivo, así como el propio sector automotriz.

Más de una vez refutamos previsiones externas de ruina y tinieblas. Ya hemos demostrado que tenemos el valor de enfrentar y superar la adversidad. Desarrollamos un instinto natural de adaptación a eventos inesperados en el mercado y, si es necesario, incluso nos transformarnos.

Podría darles muchos ejemplos, como cuando Fiat estaba al borde del fracaso en 2004 y la llevamos a alcanzar los mayores ingresos de su historia. O como, en medio de la crisis global, hicimos una alianza con Chrysler, que estaba al borde de la quiebra, transformamos la empresa e hicimos una fusión con Fiat para crear una montadora global de alto nivel. O como cuando elevamos la marca Jeep, de algunos cientos de miles de unidades al año, a una potencia mundial con un récord de ventas durante cinco años consecutivos, superando la marca de un millón de vehículos en los últimos tres años. Como cuando lanzamos una estrategia ambiciosa para expandir el portafolio de productos de Maserati, que transformó su presencia modesta en una marca con alcance total del mercado de lujo, y que hizo que sus ganancias moderadas se convirtieran en los mejores resultados de su historia de más de un año siglo.

También podría citar la velocidad con la que reaccionamos al cambio en la demanda de mercado y cómo modernizamos nuestras fábricas en América del Norte para producir más pickups de la marca Ram y los SUVs de Jeep. Y, obviamente, podría hablar sobre el desarrollo de tecnologías para vehículos autónomos en colaboración con Google en Estados Unidos y con BMW, Intel y Mobileye en Europa. Hemos hecho todo esto sin grandes anuncios o propagandas.

Esta es nuestra manera: mantener el foco, cumplir los objetivos y dejar que los otros nos juzguen por los resultados. Es así que planeamos mantener el discurso, incluso mientras nos preparamos para enfrentar la próxima revolución: por medio de nuestras acciones.

 

* Sergio Marchionne es CEO de Fiat Chrysler Automobiles. El título de Doctor en Ingeniería Mecatrónica le fue concedido el 2 de octubre por la Università di Trento, Italia, como reconocimiento por su contribución en el sector automotriz, su papel en la reformulación de Fiat, la alianza con Chrylser y la fusión entre las empresas, creando un importante y relevante grupo automotriz mundial. La primera parte de Chrsu discurso se puede leer aqui.

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